Emociones … todos las tenemos. Todo lo que hacemos y todo lo que aprendemos está determinado de alguna manera por la forma en que nos sentimos. Los sentimientos son una parte natural de quienes somos. Pero, ¿cómo aprenden los niños sobre las emociones? ¿Cómo aprenden a comprender su tristeza o alegría? ¿Cuál es el comportamiento apropiado cuando estos sentimientos son fuertes? ¿Qué pueden hacer los padres cuando un niño explota de ira o se esconde de miedo? Los padres dedican mucho tiempo a enseñar a los niños cosas importantes como leer o atarse los zapatos. También es importante tomarse el tiempo para ayudar a los niños a aprender a comprender sus sentimientos.
Las investigaciones muestran que los niños que comprenden sus sentimientos y aprenden sobre sus emociones tienen estas ventajas:
- Forman amistades más sólidas con otros niños.
- Se calman más rápidamente cuando se enojan.
- Les va mejor en la escuela.
- Manejan mejor su estado de ánimo y tienen menos emociones negativas.
- Se enferman con menos frecuencia.
Convertirse en un entrenador de emociones El entrenamiento emocional es una técnica de crianza que ayuda a los niños a comprender sus sentimientos. Cuando los padres entrenan de las emociones, sus hijos aprenden cómo funcionan las emociones y cómo reaccionar ante los sentimientos de manera saludable.
El entrenamiento emocional comienza reconociendo los sentimientos de su hijo. Muchos padres pueden ver las emociones positivas que expresa un niño, pero acercarse a un niño que está enojado o triste puede requerir algo de práctica. Si bien se necesita un esfuerzo para enseñarle a su hijo sobre los sentimientos y los comportamientos apropiados, es un tiempo bien empleado. Su relación con su hijo será más fuerte y su hijo estará más preparado para los desafíos que la vida puede traer.
Estos son los cinco pasos del entrenamiento emocional:
PASO 1 – Sea consciente de las emociones
Sintonice los sentimientos de su hijo y los suyos.- Preste atención a sus propias emociones, desde la felicidad hasta la tristeza y la ira.
- Comprenda que las emociones son una parte natural y valiosa de la vida.
- Observe, escuche y aprenda cómo su hijo expresa diferentes emociones.
- Esté atento a los cambios en las expresiones faciales, el lenguaje corporal, la postura y el tono de voz.
PASO 2 – Conéctate con tu hijo
Utilice los momentos emocionales como oportunidades para conectarse.- Preste mucha atención a las emociones de un niño.
- Trate de no descartarlos ni evitarlos.
- Vea los momentos emocionales como oportunidades para enseñar.
- Reconozca los sentimientos y anime a su hijo a hablar sobre sus emociones.
- Brinde orientación antes de que las emociones se conviertan en una mala conducta.
PASO 3 – Escucha a tu hijo
Respete los sentimientos de su hijo tomándose el tiempo para escuchar con atención.- Tome en serio las emociones de su hijo.
- Demuestre a su hijo que comprende lo que siente.
- Evite juzgar o criticar las emociones de su hijo.
PASO 4 – Da nombre a las emociones
Ayude a su hijo a identificar y nombrar las emociones.- Identifique las emociones que está experimentando su hijo en lugar de decirle cómo debe sentirse.
- Nombrar las emociones ayuda a calmar al niño.
- Dé un buen ejemplo al nombrar sus propias emociones y hablar sobre ellas.
- Ayude a su hijo a desarrollar un vocabulario para diferentes sentimientos.
PASO 5 – Busca buenas soluciones
Explore juntos las soluciones a los problemas.- Redirija a los niños que se portan mal por lo que hacen, no por lo que sienten.
- Cuando los niños se porten mal, ayúdelos a identificar sus sentimientos y explíqueles por qué su comportamiento fue inapropiado.
- Fomente la expresión emocional, pero establezca límites claros al comportamiento.
- Ayude a los niños a pensar en posibles soluciones.
- No espere tanto demasiado pronto.
- Sea consciente de los entornos tentadores y esté preparado para ayudar a su hijo a superarlos.
- Cree situaciones en las que su hijo pueda explorar sin escuchar muchas cosas que no se deben hacer.
- Vea a su hijo haciendo muchas cosas bien y felicítelo.
- Hagan juntos las tareas del hogar, como recoger juguetes.
- Haga las tareas lo más divertidas posible.